Tobias Mayer ha escrito un excelente artículo que ubica a Scrum en el “gran esquema” de los negocios modernos.
La agilidad no es simplemente una nueva metodología y como tal no debe ser promovida de esta forma. La agilidad es verdaderamente un cambio fundamental de paradigmas que no solo impacta a los desarrolladores (entiendase programadores, analistas, probadores, etc.). Impacta de igual forma al resto de la organización porque obliga no solo la atención sobre las necesidades del equipo de desarrollo, sino que forza a re-pensar las formas tradicionales de generar valor.
Las organizaciones modernas deben moverse hacia un esquema más organico al ejecutar sus estrategias y la agilidad va de la mano dandole a la organización la flexibilidad y la adaptabilidad para no solo sobrevivir sino para ser excelentes.
